
Cierra los ojos y no lo abras, no mires, dame la espalda y camina en línea recta. Es mejor que no veas a mis sueños destruirse en pedazos, mejor no veas agonizar mis ilusiones, prefiero que no me mires a los ojos mientras su brillo desaparece, ni escuches a mi corazón latir cada vez más…

Frecuentemente, llega a mi memoria el recuerdo del camino obscuro en el que caminaba sin rumbo; y así andaba porque era tan obscuro aquel camino que apenas podía ver hasta mis pies sangrantes. El suelo era frío y fangoso, recuerdo que me había hundido tanto en él, que alguna vez llegué a creer que jamás…